Una de las mayores faenas que nos pueden hacer en esta vida es invitarnos a una boda estando embarazadas. Si ya resulta complicado en nuestro estado normal: busca vestido, bolso y zapatos a juego, tocado, joyería adecuada al vestido, que si el protocolo, etc., imaginaros cuando además no te ves bien con casi nada por la tripa y sabes a ciencia cierta que no vas a reutilizar el vestido.
Aquí sí que evitaría a toda costa las tiendas de embarazadas. Si puedes encontrar algo que te valga en una tienda normal, al menos existe la posibilidad que puedas volver a utilizar el vestido en alguna ocasión.
Al principio del embarazo podemos optar por vestidos un poco holgados.



Según la cosa va creciendo, lo mejor son los vestidos de corte imperio largos, para evitar el efecto corto por delante-largo por detrás.



Nuestras mejores armas serán los complementos, en los que podemos darnos algún capricho, ya que ahí no tenemos problema y nos ayudarán a desviar la atención.
Lo mejor es optar por un color bloque (el negro es el que más estiliza) y huir de los estampados. Ni siquiera la divina Cate Blanchett está bien con este Balenciaga.
(mejor dicho, está guapa, pero podría estar mejor).
Y la pose para las fotos es muy importante. Si podemos colocar las manos marcando tripa, mejor, así evitamos que el vestido caiga a lo mesa camilla.

Fotos: People.
PD. En cuanto a lo mío, la cosa va muy bien, ya es visiblemente evidente que estoy embarazada, aunque como no he cogido mucho peso, me encuentro igual de ágil que siempre (es decir, lo justo). Sigo utilizando algunos de mis vaqueros, e incluso, tacones de vez en cuando. Lo que tengo es muchas ganas de verle la carita al niño que no deja de moverse y darme patadas.





¡Qué bonitos son los abrigos con piel en el cuello! Son un poco clásicos, pero siempre me han parecido de lo más elegantes.
El vestido de encaje es perfecto para un look de fiesta nocturno.

Este look me parece demasiado serio, no lo encajo muy bien en Blanco. Aunque la mezcla de denim y beis hay que apuntarla como una buena idea.
Y aunque las chaquetas tipo aviador con borrego por dentro se lleven mucho, aconsejo invertir en una cara si te gusta realmente antes de quedarse con una versión muy lowcost, que aún así no estará tirada de precio. Es una prenda clásica, y la de Blanco ni siquiera tiene buena pinta en la foto.

Según vayan refrescando las temperaturas, podemos lucir las faldas con blusas.



Aunque tampoco quedan mal con jerséis cortos.



Para la noche, azul oscuro y rojo son los colores a elegir. Me encantan estos dos looks.

Siempre se pueden lucir colores impactantes como el rojo, o el blanco. Colores que casan a la perfección con el camel, tan de moda este otoño. 
Este otoño-invierno 2010/2011 Mango nos propone vaqueros en todas las siluetas: campana, anchos, rectos y pitillos, para que encuentres el estilo que más te favorece. Luis, esta foto va en especial para tí, que dices que en las tiendas sólo hay pantalones pitillo.
La suma denim más denim sigue estando de moda, y seguiremos sacando mucho partido a nuestras camisas vaqueras. Aunque estas bermudas en tejido jean reconozco que no son santo de mi devoción.
Los vaqueros se mezclan con todo tipo de prendas casuales como las camisetas de rayas, las camisas de cuadros y prendas básicas como la camisa blanca. No hace falta estilismos complicados para estar estupenda.
Este año se llevan las prendas masculinas, como el trench, los trajes en colores oscuros, los chalecos de lana, y el calzado plano con cordones o los mocasines. Un look que me va mucho.


Hablando del nude que tanto ha cundido este verano. Se seguirá llevando, llegando incluso a caer en el crudo. No es muy invernal, pero así tendremos un poco de claridad entre tanto color oscuro.



